Arcilla y barro son los que cubren su piel.
Sus ojos quizá no le ven.

Proyecto de una mente, cuidado en el bruñido.
Y a golpe de cincel, su intención cobra sentido.

Artista enamorado de su propia creación,
tuvo la suerte de esculpir su propia ilusión.

Pigmalión: rey que esculpe y reina,
que dio vida a su reina
y, aunque ahora es de carne y hueso,
su corazón aún es de piedra.

Mas no importa su ausencia,
pues él se enamoró,
cuando Afrodita, la helena,
la resucitó.

Pygmalion_and_galatea

El texto contenido en este post está protegido por derechos de autor. © Ángel Román Ramírez (2015-2016).

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