Queen /// Catálogo – 2019 ///

Queen /// Catálogo – 2019 ///

Tras el espectacular éxito cosechado por la película Bohemian Rhapsody, el universo Queen se ha expandido a una velocidad sideral. Ahora hay una miríada incontable de seguidores de todos los rincones del mundo ―seguidores ad hoc, todo sea dicho― aunque no es para menos. Desde luego, la leyenda que ha dejado escrita Queen no necesitaba esta especie de inflación en el fenómeno fan, pero también es cierto que, en el año 2019, niños de 10, 12 o 15 años hablan de Queen y de Freddie Mercury como se hacía en los ’70 y ’80. Puede que incluso más que entonces, pues hace 40 años no se tenía tanto acceso a la información como el que se tiene actualmente.

Ante la reciente nueva «queenmanía», las productoras, editoriales y un sinfín de empresas dedicadas al merchandising, han aprovechado el tirón y se están poniendo las botas vendiendo productos relacionados con el grupo o con el carismático cantante. Decenas de páginas en Facebook, otros tantos perfiles en Instagram, cientos de ellos en Pinterest o en Twitter dedicados al grupo, alimentan esta nueva fiebre. Se habla mucho de ellos en todas partes. La gente ha desempolvado LPs, Cds, libros, pósteres, recortes de revistas y toda suerte de artículos relacionados con el tema y los venden a precio de oro en las redes sociales o en las webs creadas para tal efecto. El universo Queen siempre fue un negocio (empezando por la propia compañía), que ha generado y movido una ingente cantidad de dinero, pero ahora se ha convertido en un verdadero emporio.

Yo voy a presentar aquí mi colección particular, de la cual no tengo interés alguno en hacer negocio. ¡Ni mucho menos! Es mi propia colección, que he ido reuniendo a lo largo de los años (más de 30 ya). Es mía y de nadie más.

Mi particular catálogo viene a ser algo así como lo que viene a continuación. La calificación de estrellas se aplica en función de la dificultad para encontrar y adquirir o conseguir los ejemplares:

Muy fácil: ✩
Fácil: ✩✩
Relativamente fácil: ✩✩✩
Difícil: ✩✩✩✩
Muy difícil: ✩✩✩✩✩
Extremadamente difícil: ✩✩✩✩✩✩

1. Autógrafo de Freddie Mercury con certificado de autenticidad (procedencia: Reino Unido, 1986). ✩✩

Autógrafo Mercury

2. Autógrafo de Brian May con certificado de autenticidad (procedencia: Reino Unido, 1993). ✩✩

Autógrafo May

3. Single de 7″ (45 rpm) original de 1975 (Reino Unido): Bohemian Rhapsody / I’m in Love With my Car  (EMI 2375). ✩✩✩✩
20190204_153005.jpg
4. Cómic original de 1953 (octubre), en el que se inspiró Roger Taylor para el diseño de la portada del álbum News of The World (1977). La ilustración es del artista Kelly Freas, con quien también contaron para el diseño de la portada del álbum (procedencia: EE.UU.). ✩✩✩✩
5. Sello de la serie Millenium titulado “Mercury’s Magic” (procedencia: Reino Unido, 1999). ✩✩✩✩

20190119_124716

Su edición acarreó cierta anécdota que lo hace especial: transcurridos ocho años tras la muerte de Freddie Mercury en 1991, Royal Mail emitió un sello en el que mostraba al cantante en el escenario con el torso desnudo (imagen extraída del videoclip de la canción “Hammer to Fall”, de 1984). El sello, que costaba 19 peniques, provocó en la opinión general numerosas quejas, pero no totalmente por las razones que se podría pensar: es decir, mientras algunos consideraron que el sello glorificaba el particular estilo de vida de Mercury, la mayoría de las críticas se dirigieron a la inclusión borrosa del baterista de Queen, Roger Taylor (al fondo de la imagen). La razón de ello fue porque es contrario al protocolo de Royal Mail presentar a cualquier persona viva en un sello (a excepción de la Familia Real británica). Se trataba, en efecto, de una infracción, pero al ser algo tan excepcional, se pasó por alto y el sello se terminó publicando sin más incidentes.  

20190116_211935.jpg

6. CD en formato digipack publicado en Italia (1992) titulado Le Fleur du Mal. Se trata de un directo de Queen que tuvo lugar en Tokio el 11 de mayo de 1985. ✩✩✩✩

20190210_131913

7. Pack News of The World, 40th Anniversary Edition (2017). ✩✩

20190202_210524

8. Bote de una de las fragancias que usaba Freddie Mercury: Monsieur de Givenchy, originalmente lanzada en 1959 (en este caso se trata de una reedición que se hizo en 2008). ✩✩✩✩

20190210_131354

Monsieur de Givenchy Fragance

9. Edición japonesa del álbum A Night at The Opera en formato CD (2004), réplica exacta en miniatura del LP original de 1975. ✩✩✩✩
20190210_125413
10. Billete de 500 rupias de Zanzíbar (Tanzania), lugar donde nació Farrokh Bulsara (Freddie Mercury). Edición 2017, limitada a sólo 1250 ejemplares en todo el mundo. ✩✩✩✩

Billete

11. Single de 7″ (45 rpm) de edición limitada original de 1989, con holograma en la portada (Reino Unido): The Miracle / Stone Cold Crazy (from live at The Rainbow). Parlophone – Queen 15A / Queen 15B. ✩✩✩✩
Holograma
12 – 29. Variedad de artículos de diseño propio (con alguna excepción), como pósteres, tazas o archivadores. Piezas únicas. La reproducción en miniatura de la guitarra ‘Red Special’ de Brian May es relativamente fácil de conseguir. La figura de playmobil es diseño original de artista ambulante. ✩✩✩

20190202_21330520190203_23045720190202_21031820190202_21080520190202_21030020190202_213105

Dibujos

20190209_232632

30. Discografía en formato vinilo (incompleta) y recortes de revistas extraídas del archivo mostrado en las imágenes anteriores. Los vinilos son relativamente fáciles de adquirir. Los recortes proceden de distintas revistas ya descatalogadas, muy difíciles de conseguir. ✩✩✩✩

20190202_210614.jpg

31. Libros biográficos, en su mayoría son ediciones originales publicadas en inglés (no fueron publicadas en castellano). > Algunos ejemplares son muy difíciles de conseguir, especialmente la revista Queen: entre la vida y la muerte, de Ken Dean (publicada en castellano), es casi imposible de encontrar actualmente. ✩✩✩✩

20190202_210645.jpg

32. Discografía completa en formato CD, incluyendo el Live at Wembley ’86, muy cotizado y solicitado. Hay también algunos álbumes en formato casete y DVDs. ✩✩✩
20190202_210725

Obviamente no es la mejor colección del mundo y, menos aún, la más completa. Todavía hay mucho por encontrar y adquirir… pero hacer algo así conlleva tiempo, por lo que en un futuro volveré aquí de nuevo e intentaré, en la medida de lo posible, actualizar este humilde y personal catálogo.

Hasta pronto.

Ángel Román Ramírez (Musicólogo).
Anuncios

Cuando creía haberlo visto todo.

Cuando creía haberlo visto todo.

Me contaron ese cuento de las mariposillas en el estómago. Me contaron y cantaron tantas veces eso de «Yo sin ti no sé vivir», «Qué será de mí sin ti», «Qué bonito es el cielo azul junto a ti», y las puestas de sol, y los riachuelos por llanuras verdes, y las florecillas en el campo, que si «la rosa es roja y la violeta azul» (¿la rosa es roja o es rosa? ¿Por qué la llaman violeta, si es azul…?).

Lo que no me contaron es cómo dos personas pueden llegar a unirse y formar un ente superior mucho más grande y poderoso que un simple par. No me contaron que más allá de la puerta que me aísla del exterior existe una persona que, cuando se une a mí o yo me uno a ella, nuestras curvas se complementan, al igual que las piezas de un rompecabezas. No me contaron que antes de que yo diga algo, esa otra parte ya lo está pronunciando con la boca… y viceversa. No me contaron que, en muchas ocasiones, sólo el cruce de miradas dice mucho más que tomos y tomos de letras vomitadas por quienes escriben esos soniquetes a los que me refería antes. No me contaron que, con sólo escuchar el gemido de mi otra parte, toda mi sangre fluye como torrentes salvajes. No me contaron que cuando yo creía haberlo visto todo, no tenía ni la más remota idea de que no sabía absolutamente nada. No me contaron que uno es capaz de llorar de risa y de tristeza a partes iguales, pero que las lágrimas de alegría se quedan hasta el punto de poder nadar en ellas, mientras que las de tristeza se evaporan en segundos. No me contaron que, en verdad, existe ahí afuera un ser vivo por el que sería capaz de entregar mi vida. 

Sin embargo, doy gracias de que nadie me lo contara. Porque no hay nada tan placentero como descubrir todo eso por uno mismo.

 

Ángel Román Ramírez.

Una Canción hecha Mujer.

Una Canción hecha Mujer.

La sinestesia es ese don (yo lo llamo así) que algunas personas tenemos la suerte de poseer, consistente en que ante determinados estímulos, en principio inexistentes, el cuerpo reacciona como si éstos ocurriesen realmente. Por ejemplo, recordar un determinado sabor u olor y notar ese sabor en la boca o ese olor en la nariz, de la misma manera que si lo hubiésemos probado u olido justo en ese momento.

En mi caso, la sinestesia se manifiesta en los sonidos, como  les ocurría a Rachmaninoff, Scriabin, Rimsky-Korsakov o Messiaen, por ejemplo: cuando escucho determinados sonidos, mi mente proyecta imágenes y colores. Scriabin llegó a diseñar el teclado de un piano con los colores que él “veía” según la nota que sonase. Yo también tengo mi propia escala de colores, los “veo” desde que era muy pequeño. Hasta que no fui adulto y me surgió la curiosidad por investigar sobre el tema, no supe que se trataba de un don.

Pero es que al revés me ocurre también, es decir, puedo llegar a “escuchar” música partiendo de los sonidos, las sensaciones, las formas o los dibujos menos esperados. Esta percepción es la más normal: se llama inspiración.

sinestesia2

No obstante, contigo es diferente. Contigo es una canción que componemos entre los dos, interpretada a dúo: hay momentos en que ambos cantamos al tiempo, interpretando cada uno su voz; otros en los que yo hago el solo y tú contestas a contratiempo; también tienes tus solos y yo, siguiendo las leyes de la armonía, hago de apoyo a tu melodía.

Por otro lado, hay momentos de silencio en los que el protagonismo lo toman los instrumentos, momentos de descanso de las voces, cuyo relevo asumen las cuerdas y los instrumentos de piel… de repente es como si tú misma fueses la propia Música. La Música se transfigura en ti, de manera que no sólo la escucho o la “veo”, sino que también la huelo, la toco e incluso la saboreo. Si la Música pudiese percibirse con los cinco sentidos, es decir, si tuviese un aspecto, un olor o un sabor concretos, serían los que tienes tú. Los que tú me muestras.

Y es que ya no puedo describirte con palabras. Las que usualmente se emplean para expresar sentimientos, han sido ya demasiado malgastadas por el Tiempo. No son suficientes…

Entonces mi mente “inventa” nuevos recursos para poder comprender lo que está experimentando… y la Música toma la forma de tu cuerpo.

© Ángel Román Ramírez (22/11/2017).

 

 

Cielo o Infierno: tú eliges.

Cielo o Infierno: tú eliges.

A veces me da por pensar si, cuando la gente muere, trasciende a otro plano dimensional (quizá holográfico, según la teoría cuántica), donde continua haciendo su vida normal, creyendo que el día en que llegó su hora no murieron.

Por ejemplo: una persona va conduciendo y, de repente, tiene un accidente en el que pierde la  vida. En la realidad común —llamémosla así—, sus familiares, amigos y allegados lloran su pérdida, le ofician un entierro y le recuerdan con anécdotas y fotos. Sin embargo, esa persona experimenta una percepción distinta: los frenos sí funcionaron, o pudo esquivar al coche que venía de frente… o, en el peor de los casos, luchó por su vida en el hospital hasta que salió de él por su propio pie.

A partir de ese momento, esta persona vive en una dimensión diferente, quizá paralela a la  común, sin saber que está muerta y sin posibilidad alguna de saberlo. Es decir, más o menos la misma idea en la que consiste la cinta de Alejandro Amenábar, Los Otros; o la de M. Night Shyamalan, El Sexto Sentido (curiosamente estrenadas ambas casi al mismo tiempo y suscitando en mí la curiosidad de quién “copió” a quién… pero que, si no fuera el caso, bendita casualidad).

Si esta circunstancia fuese tal cual, el “Cielo” o el “Infierno” nos los provocaríamos nosotros mismos. Nuestra buena suerte o nuestros pesares dependerían de nuestra propia personalidad, de tal forma que nosotros mismos seríamos los únicos responsables de nuestra nueva realidad.

Sin embargo, ahora que lo pienso, no hace falta hacer tanta elucubración mística. Estemos vivos o no, seamos conscientes o no de nuestra existencia, el hecho de que la vivamos plenamente o como un mero tránsito hasta la muerte, depende sólo y exclusivamente de nosotros mismos y de cómo afrontamos los factores externos.

Un sólo segundo es suficiente entre estar aquí o no. La vida dura un segundo. De ti depende cómo  aprovecharlo.

20664646_472739843092383_3650171793808023110_n

Texto: Ángel Román Ramírez (Un Bardo en Tartessos), 2017.

Asteroide.

Asteroide.

El Asteroide, atraído por la majestuosa Tierra, se acercó a ella. No obstante, la Tierra pronto le rechazó:

—Fuera de aquí, pequeñajo. ¿Qué pretendes? ¿Acaso no ves que yo soy un planeta con un satélite sobre el cual ejerzo mi poder?

El Asteroide, triste, se alejó de ella. Tiempo después vio al Sol. Cuando quiso acercarse a él, éste dijo:

—Fuera de aquí, pequeñajo. ¿Qué pretendes? ¿Acaso no ves que yo soy un Astro con un poder tan inmenso que todos estos planetas dependen de mí…?

Contrariado, el Asteroide siguió su curso. Mucho tiempo después, comprobó que el Sol no era más que un ínfimo punto de luz que se confundía entre miles de millones de otros soles dentro de la Galaxia, de la que todos ellos dependían. Y no solo comprobó eso: también se dio cuenta de que aquella Galaxia era más bien mediocre en comparación con otras galaxias que vagaban por el Universo.

Esbozando una leve sonrisa en la cara, el Asteroide continuó viajando, como siempre lo había hecho y como siempre lo seguiría haciendo, hasta el final de los tiempos. Él no tenía el «poder» que tenían los demás astros del Firmamento… Pero sí tenía algo de lo que ellos carecían: la Libertad.

© Ángel Román Ramírez (17/03/2013).

El «camino recto».

El «camino recto».

Muchas veces nos empecinamos en continuar por la carretera que aparentemente lleva a nuestro ansiado destino, sin tener en cuenta las indicaciones que nos van apareciendo durante el trayecto. Y, de hecho, eso hace que pinchemos en repetidas ocasiones. El camino no es nada fácil en ciertos aspectos considerados «socialmente» importantes.

Por eso hay que llevar repuestos. Y además, aunque de aquellos pinchazos salgamos maltrechos, de todos ellos debemos aprender algo. Es obligatorio, sobre todo para saber en qué lugar de la carretera está el bache o la puntilla que nos hizo pinchar la última vez.

Hay que coger ramales diferentes de vez en cuando. Porque el «camino recto» que se supone que debemos seguir, no siempre nos viene bien a todos. Y los giros, que no sean de 360º (lo cual sería absurdo), y tampoco de 180º (¿dar media vuelta, para qué?)…, sino de 270. O tal vez de 90.

En fin, ya lo dijo Einstein:

destino-einstein

 

© Ángel Román Ramírez, 2017.